Lo que dicen los estudios

NAD⁺: lo que es verdad y lo que no

De la levadura de 1906 a las clínicas de Los Ángeles. Qué es, qué se ha probado en personas y qué todavía no sabemos.

En 1906, dos científicos británicos, Arthur Harden y William John Young, intentaban entender algo aparentemente sencillo: por qué la levadura fermenta el azúcar. Descubrieron que, para hacerlo, necesitaba una pequeña sustancia escondida en su interior, a la que llamaron «cozimasa». Aquel hallazgo contribuyó a que Harden recibiera el Premio Nobel de Química en 1929, junto a Hans von Euler-Chelpin, que ayudó a descifrar su estructura.

Esa sustancia era el NAD⁺. Ciento veinte años después, la misma molécula que hacía fermentar la levadura protagoniza pódcast de longevidad, rutinas de deportistas de élite y menús de clínicas en Los Ángeles, Londres o Dubái.

¿Qué hay de cierto en todo lo que se cuenta? Vamos por partes.


Qué es el NAD⁺ (y qué es el NADH)

El NAD⁺ (nicotinamida adenina dinucleótido) está en todas las células de tu cuerpo. No es un fármaco ni una vitamina en sentido estricto: es una coenzima, una pieza que las células necesitan para funcionar.

Su trabajo principal es ayudar a producir energía dentro de la mitocondria, la «central eléctrica» de la célula. El NAD⁺ y el NADH son dos caras de la misma molécula: una recoge electrones y la otra los entrega, en un ir y venir constante mientras la célula convierte lo que comes en energía.

Además, participa en la reparación del ADN y en la actividad de las sirtuinas, unas proteínas relacionadas con la forma en que la célula responde al estrés.


Por qué se ha puesto de moda

Porque varios estudios han encontrado que los niveles de NAD⁺ bajan con la edad. En tejido humano, los niveles de las personas mayores eran claramente más bajos que los de adultos jóvenes (Massudi y col., 2012). En un estudio con 16 voluntarios de 26 a 78 años, la edad explicaba la mayor parte de las diferencias en el NAD⁺ en sangre (Clement y col., 2019).

La idea es atractiva: si con los años tenemos menos, quizá reponerlo ayude. Por eso biohackers, deportistas y personas interesadas en envejecer bien hablan tanto de él.

Pero una revisión de 2022 recordaba que este descenso solo se ha confirmado en un número limitado de estudios humanos, y que no todos los tejidos se comportan igual (Peluso y col., 2022). Es una hipótesis razonable, no una certeza.


Mitos y realidades

«El NAD⁺ rejuvenece.»

No está demostrado. Los resultados más llamativos sobre longevidad vienen de estudios en animales, y lo que funciona en un ratón no siempre funciona en una persona.

«Notas la energía al momento.»

No hay estudios que lo demuestren. Algunas personas cuentan sensaciones distintas, pero eso no es evidencia científica, y cada cuerpo responde de forma diferente.

«Es lo mismo tomarlo en pastillas que en suero.»

No exactamente. Por vía oral se suelen usar precursores, sustancias que el cuerpo transforma en NAD⁺. En un ensayo con adultos sanos de mediana edad y mayores, uno de ellos, la nicotinamida ribósido, fue bien tolerado y aumentó el NAD⁺ en sangre (Martens y col., 2018). Otro, el NMN, mejoró la sensibilidad a la insulina del músculo en un grupo pequeño de mujeres con prediabetes (Yoshino y col., 2021), un resultado que otros investigadores piden interpretar con prudencia. La vía intravenosa está mucho menos estudiada.

«Por vena llega todo directamente a las células.»

No tan rápido. En el estudio más citado de NAD⁺ intravenoso, 8 hombres sanos recibieron 750 mg en una infusión de 6 horas (Grant y col., 2019). Durante la primera parte, el NAD⁺ en sangre apenas cambiaba, porque el cuerpo lo retira y lo procesa muy deprisa. Solo más tarde los niveles subieron de forma marcada. No hubo efectos adversos con la infusión lenta. Es un estudio útil, pero no mide resultados de salud: no dice si esas personas tenían más energía ni si envejecían mejor.

«Es para todo el mundo.»

No. Hay situaciones en las que no conviene o hay que valorarlo con especial cuidado, como el embarazo y la lactancia o algunas enfermedades y tratamientos.


Qué pasa en una sesión

Si después de la valoración decidimos que tiene sentido para ti, la sesión es así:


Lo que más me preguntan en consulta

¿Duele? Solo el pinchazo de la vía, como en una analítica.

¿Cada cuánto habría que repetirlo? No hay una pauta establecida por la ciencia. Lo decidimos según tu caso y volviendo a medir.

¿Lo puedo tomar si estoy con medicación? Depende de cuál. Por eso la valoración previa no es un trámite: es la parte más importante.

¿Por qué no lo pones sin más a quien lo pida? Porque mi trabajo es que tenga sentido para ti, no venderte un suero.


Lo que todavía no sabemos

Quien te prometa resultados concretos con el NAD⁺ está yendo más allá de lo que dice la ciencia.


En resumen

Del laboratorio de 1906 a las clínicas de hoy, el NAD⁺ ha recorrido un camino fascinante. Es una molécula esencial para la energía de nuestras células, y la investigación sobre ella es prometedora. Pero prometedor no es lo mismo que demostrado.

En OASE el NAD⁺ nunca es el punto de partida. Primero te valoro, con tu historia y tu analítica delante, incluido el índice REDOX. Después decidimos juntas, o juntos, si tiene sentido en tu caso.


Referencias

Firma el artículo la Dra. Mariana Goldstücker, colegiada nº 032892127. Esta página tiene fines informativos y no sustituye una consulta médica. La valoración es una evaluación profesional individual; los tratamientos se determinan caso a caso y no garantizan resultados. Tratamos tus datos conforme al RGPD (UE) 2016/679 y la LOPDGDD.